
Cuando iba caminando hace muchos años atrás solo por una avenida transitada, se me vino a la mente la curiosidad de hacer algo inusual, algo que pocas personas se atrevieran hacer de forma escandalosa, algo que llamaría la atención en el publico que caminaba pensando en otra cosa y que enterrarían los ojos y los comentarios sobre mi.
Eran las cuatro de la tarde de un verano atroz y el ambiente se percibía librado curiosamente de impurezas, entonces, decidí hacer mi acto de inmortalidad, busqué a mí alrededor y tras una rápida revisión ocular, encontré el sitio perfecto que era dentro de un tumulto de gente que hablaba sobre cosas tediosas, por no decir de política.
En eso, bajo la dosis de atrevimiento, me paré y con la sensualidad y el placer de ir al baño me concentré, junté mis manos y recé un padre nuestro para advertirle que con el no era la cosa y al terminar solté uno de mis mejores y sonoros, que se tornó escandaloso y a su vez subliminal y silencioso sonido, que salía desde lo mas profundo del volcán interior, dejando atónito y adormitados a todas las personas que transitaban por allí.

Hasta ahora recuerdo lo mucho que disfruté al hacer eso y lo fácil que me resulto llegar hasta ese lugar, pero luego de mi atrevida epopeya, no tuve mas remedio que salir caminando del lugar, mientras las manos, dedos y pañuelos ajenos ocupaban un lugar en las narices, mientras la evacuación era lo mas pronto posible entre los asistentes tuve que adelantar el paso.
Al darme la vuelta, las personas me miraban y murmuraban de mil formas queriendo encontrar explicaciones y respuestas que de por cierto no se lo iba a dar, ni mucho menos citaría a una conferencia para explicarles que lo había hecho por joder, solo atiné a reírme e irme disfrutando ver las caras de atrasados, que demostraban aquellos…
Ha pasado mucho tiempo y debo confesar que siempre se me vino a la mente desde muy pequeño hacer lo anteriormente escrito en plena vía publica, pero nunca me atreví hacerlo, hasta que un dia, me eché sobre mi cama y de la nada lo soñé y tuve las ganas de contarles este sueño del pedo, que según mi abuela; cada vez que por alli suena y escucha, me dice: "eso tiene su camino, hijo"; y entonces sonó y de golpe me despertó, ¿De dònde saliò? - me pregunte... mirè hacia los costados y empecè a reir.
Jiguem