lunes, marzo 09, 2009

CRUELDADES

Asistíamos un grupo de amigos a la premiación a los deportistas que habían ganado en las diferentes disciplinas. El local estaba abarrotado de personas y nuestro grupo estallaba en bromas y burlas cada vez que alguien subía al escenario, para recibir el reconocimiento de los alumnos y de las autoridades académicas. De pronto llamaron al representante de atletismo, un moreno alto y agarrado que siempre ganaba y era algo callado y tímido. El presentador dijo: Este reconocimiento es para este joven veloz, nuestro estimado “JTR”, por haber ocupado nuevamente el primer lugar en estos juegos universitarios… Ni bien dio un respiro a la pequeña presentación, un amigo quien tiene una voz fuerte y aguerrida soltó una frase curiosa que cayó justo con el silencio inoportuno del animador y de los presentes


“Que no va a ganar, si es tremendo raterazo, que para escapando de la policía cada vez que lo persiguen en los patrulleros”


El estallido de risas fue letal.

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La concentración siempre era a las siete de la noche para entrenar voleibol en la universidad, pero esta vez había llegado una nueva integrante para el equipo de voley, era una mujer de estatura deseable, bella y con un cuerpo espectacular y su juego ni que decir. Como se dice en el ardid deportivo, era completa.
Desde que la vimos le pusieron de sobrenombre la rusa, no solo por su forma de jugar, si no por que tenía el cabello pintado de rubio. Siempre que llegaba a entrenar a la hora acordada, la rusa desbordaba suspiros y admiración. Hasta que un día de tanta curiosidad por el dichoso sobrenombre, ella escogió la reunión de fin de entrenamiento de los deportistas y pregunto a los autores de aquella “chapa”, como para que sepan del por que.


- ¿Por qué me dicen rusa?-, pregunto moviendo el cabello, muy airada y con esa vanidad fémina que la hacia ver sensacional.


Y en tono descarado y desafiante el autor le dijo:

- Es que todas las rusas son feas pues.


Risas totales

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Sigo. Estábamos sentados mi amiga, un amigo y yo en un bar exis que siempre hay en la cuidad, tomándonos unos traguitos y fumándonos unos infaltables luckys y obviamente conversando. De pronto se me ocurrió hacerle una pregunta que no tenía ninguna carga de maldad, sólo era para ver que tan fresca y olvidadiza era la conciencia de aquella dama que nos acompañaba aquella noche.

- ¿Si objetivamente existiera el paraíso y el infierno, y falleces un día de estos, tú realmente a donde crees que llegarías? – Le dije.

Nos miró y sin titubear respondió:

- Obviamente que al cielo.

Nos quedamos observándola y mientras jugábamos con el ambiente sin todavía preguntar el por que, una persona que estaba en la otra mesa que imagino estaba escuchando nuestra conversación, y con muchos tragos de mas, soltó una frase a quema ropa que dibujó una risa interna que no demostramos.

- “las putas no van al cielo"


Jiguem.

martes, febrero 17, 2009

VIVENCIAS DE DICIEMBRE


Nuevamente, no sé como empezar este relato, por que han pasado días y semanas desde que publiqué a mucho esfuerzo el último post; y ha partir de allí, difícilmente puedo concentrarme para escribir. Pero creo que algo me inspiró hacerlo y sin lugar a dudas fue lo que pude vivir y sentir un día antes de la navidad. ¿Y que fue eso? - se preguntarán-. Pues, me di cuenta de que el mundo todavía hay gente que vale que lo llamen humanos.

Eran esos días cargados, movidos y turbulentos de diciembre. Iba camino a casa de un familiar para la zona norte de Lima. Al subir al vehículo público, observé que había una señora que llevaba algunos agrandados bultos que al pasar por su lado tuve esa fácil mueca de incomodidad y queja; y reconozco que la observé con cierta aspereza pensando de forma ligera ¿Por qué diablos no se traslada en taxi?-. Pero minutos mas tarde, esa señora a quien miraba con cierta acidez, aún, después de estar cómodamente sentado; me demostró que estaba mal, que era un cretino y un indolente; por que al bajar del vehiculo en un paradero equis; ella alzó la mirada, buscó a esos niños que realmente subsisten con unos cuantos centavos al día y se puso a regalar las cosas que contenía en sus abultadas bolsas a niños que creo yo, nunca en su vida se la habían cruzado.

Ver los rostros felices de esos niños, que en su apariencia se notaba que la pobreza era su bandera, y las calles y sus bolsas de caramelos y pomadas para lustrar zapatos, es el sustento diario para poder sobrevivir-; era ver en ellos esa inolvidable ilusión que te quieren vender esos pagados Papas Noeles que abundan haciendo marketing en tiendas comerciales. Ver eso, era una felicidad compartida de aquellos héroes anónimos que sólo buscan alegrar a alguien y ayudan a que esas personas alivien su sobrevivencia en este mundo de mierda que uno mismo termina enlodado, consumiendo eso, sin necesidad de llegar un restaurante cinco o cero tenedores.

Mientras el vehículo avanzaba, y me alejaba con la mirada de aquella vivencia agradable. Me sentí cruel y a su vez feliz. Cruel, por que hice expresiones injustas y juzgue de manera bárbara y repudiable aquella noble dama y héroe, que hizo lo que yo nunca me atreví hacer en mi vida de forma tan viva. Y feliz, por que me di cuenta, de que todavía habían personas con una tendencia fuerte a ayudar y alegrar de forma desinteresada y sincera sin ningún sentido económico a cambio; solo, y únicamente por el pago que te hacen esas necesitadas personas, que cuando te miran y te regalan esas sonrisas, y ese rostro de agradecimento, sientes que todo ese esfuerzo no fue en vano.


Jiguem.

miércoles, enero 21, 2009

Regresando a duras penas




CUANDO EL SILENCIO IMPERA


No sé que diablos me pasa, quiero plasmar mis experiencias, mis ideas, mis motivos y nada. Sólo escucho un ruido interno que pide revivir y contar, pero que no me convence para escribir.

Esta “enfermedad” empezó a finales del año pasado. Pues quería escribir y nada, por que sentía que la inspiración la tenía en velorio y las ganas de sentarme a la computadora especialmente para contar esas experiencias sentían que no había motivación. Al verme en esta situación, pensé que sería algo pasajero todo esto, pero nada. Quise escribir un post sobre “La navidad y año nuevo”, “Los días de enero”, “Las putas que conocí”, “Los besos que concebí”, y “El amigo que llegó y se fue”, etc. Pero nuevamente me fallaba todo, la inspiración no despertaba y sentía que moría, y mis ganas de hacerlo también. Fue entonces donde empecé a leer mis libros empolvados, a conversar con la gente, a releer periódicos, a mirar por las ventanas, a ir a tomar un café o irme a charlar con algunos tragos y humos por ahí. Pero nada.

Pasaron los días y mi situación sentimental con el blogger moría, solo veía en ella un lugar que ya no era mío ni de nadie, algo olvidado por el tiempo, por la risa de aquellas historias que deambulan bajo el sol y bajo la luna. Sentía que era un visitante de los tantos bloggers que visito pero que hasta el momento no tomaba vuelo con las cosas que quería contar.

Imagino que esto se debe a estoy algo estresado, sin ganas de hacer nada, sin trabajo y también presionado por mi familia y conmigo mismo; pero a su vez atrapado en una habitación de mi cerebro que nacen ideas y viven historias con tantas cosas que merecen salir y ser plasmados en algún lugar de ciberespacio.

Hasta que hoy me senté frente al computador y decidí contar esto; esto que me pasa y que a duras penas pude contarlo, con algunas fallas, con muchos cosas que insiste la conciencia que anda mal, pero ya no podía mas, tenía que expulsarlo por que los motivos sobran y una canción de Joaquín Sabina que suena relaja la memoria e invita a no frenar.

Hasta una nueva.

- ¿Y cuando será eso? - Me preguntan.

Miro hacia el infinito, tomo aire y sin pensarlo lo suelto.
- No sé cuando.

Jiguem

miércoles, diciembre 03, 2008

NUNCA SERÁ TARDE...


Nunca será tarde para decirte que te extraño,
nunca será tarde para regalarte una tarde que no te haga mas daño,
nunca será tarde para llevarte una rosa y dejarlo en la sucursal de tu corazón soldado,
nunca será tarde para imponer un frase de las que sin esfuerzo sale para robarte una sonrisa de la que siempre me has dado.

Nunca será tarde para hacer una rosquilla de recuerdos, una ensalada de alegrías y un refresco de alientos,
nunca será tarde para empezar de nuevo aquella aventura que nos deja lentos,
nunca será tarde para callar al silencio temerario,
nunca será tarde para aplacar las golondrinas perezosas del armario.

Nunca será tarde para encontrar lo que ya hemos encontrado,
nunca será tarde para saludar un nuevo día y enfrentar los segundos, los minutos y las horas como un letrado,
nunca será tarde para mudarnos a ese barrio que en un futuro muy cercano engendrará bellas flores amarillas,
nunca será tarde para sentarnos almorzar un puré de alegrías.

Nunca será tarde para decirte que vivo contando las sensaciones para verte salir en toalla de la ducha,
nunca será tarde para ofrecerte un concierto de besos y un juego de emociones que de por sí es mucha,
nunca será tarde para deleitarme por cada rincón de la casa con tus costillas perfectas que deambulan desnudas,
nunca será tarde para decirte que mi corazón ya no tiene dudas.



Jiguem.

jueves, noviembre 06, 2008

Siento que esta historia no es más que una burda forma de decirte que lo siento, por que te dejo en evidencia con la ayuda de estas letras. Pero creo que es necesario contarlo, por que fui un amante silencioso de tus noches frías y días interminables cuando no te veía pasar frente la acera.
UNA MUJER A QUIEN LLAMÉ MAGDALENA

Confieso que desde que llegó al barrio, y siempre que pasaba frente a mis ojos; esa dama despertaba en mí aquella sensación que alguna vez sentí por mi primera novia. Pero como siempre, nunca intenté decirle un “Hola”. Imagino por que era cobardemente diez años mayor que yo, y eso hacía que me ocultara detrás de ese silencio que muchas veces cuida a uno, de preguntar y de recibir respuestas burlonas y dolorosas.

Y así pasaron dos meses aproximadamente, siendo un firme vigilante de sus pasos. Todos los días me despertaba antes de que cantara el picudo para verla llegar a casa, y luego en mi fantástico mundo personal saborear esos supuestos besos que con tanto frenesí imaginaba y a su vez irritado por la falta de coraje por no saber mas de ella. Todos los días salía a las seis de la tarde con esa carita de musa extrovertida, mirada coqueta y de hombros tan libres que daban ganas de visitarlos con las manos.

Era la mujer soñada por todos nosotros que compartíamos la edad en mi calle, (y por los que no eran de mi edad también) pero que nadie de nosotros visitó mas allá de esas cortinas que separaba la intimidad de su habitación. Realmente, éramos asiduos visitantes de la fanfarronería y silenciosos maestros de muestra mano aguerrida que hacia su trabajo para opacar aquel morbo que nos causaba al observar aquella dama que caminaba de forma casi subliminal y movía esas únicas y cuatro poderosas letras.

Lo cierto, es que esa mujer dejó una huella imborrable en mí, por que ella hizo lo que ni mis padres pudieron hacer, que fue, hacerme levantar temprano y sólo para poder verla llegar todos los días. No sé de donde. Pero era un misterio que quedaba flotando en la mirada de los que la veían. Pero como alguna vez escuché, por más que uno siempre esconda algo, algún día saldrá a la luz. Y así fue.

Una tarde de invierno, mi hermano y un primo, (Súper mayores que yo) nos fuimos por el centro de la cuidad a ver no sé que, pero al llegar la noche, con dos cervezas en la mano y unos dos cigarros de por medio, ellos quisieron llevarme a ver a esas damas de taco alto y de esquina. Eran aproximadamente las once de la noche y la diversidad carnal en aquella calle, era extremadamente buena y nueva para mí. En eso, mi mirada llegó a una dama a quien con cierto orgullo decía que la conocía a la perfección y no supe que hacer, quise advertir a mi hermano, pero callé. Quise acercarme a ella pero desistí. En eso, su mirada coincidió con la mía y solo atiné a verla como devolviéndole la cortesía. Ella empezó a caminar para otro lado y disimuladamente se fue. Me quedé parado, pensando que por el lugar que estaba cobraría muy poco por lo que daba, y a su vez, observándola hacia donde huía de mí. Yo, sin ganas de incomodarla, ni delatarla, me comprometí a esconder fielmente su secreto. Creo que ella no entendió el mensaje de mis ojos, por que a partir de ese día, nunca mas la volví a ver por el barrio, nunca mas me la crucé en la calles, ni de noche ni de día; solo que siempre la recuerdo como la Magdalena que robaba mis sueños, mis ganas y mi inexperiencia. Y cada vez que paso por ese lugar por cualquier otra razón que no sea pedir un servicio de aquellas nobles damas. Miro y recuerdo aquella esquina de acuerdos de taco alto y aventureros promiscuos, preguntándole al silencio ¿Qué será de ella?


Jiguem

lunes, octubre 27, 2008

EL LLANTO DE LA MEMORIA


La última vez que lloré,
lo hice pensando en aquella persona
que me movió el corazón,
y dejó una huella en mí.

Y lo digo con voz gruesa,
para poder dejar atrás el miedo
al machismo abusivo y asolapado,
que habita en las paredes de cualquier cuerpo que hiere
y se mofa cada vez que lee o escucha,
una declaración como esta.

No sé cuando pero lo hice,
pero creo que fue cuando observaba
aquella ventana que daba a la vecina,
que jugaba con sus gustos y sus miedos,
y lo digo con la exactitud del matemático
que saca sus cálculos al medio de la tarde,
coincidiendo con la hora perfecta
de aquella conversación con el mentiroso.

Y este calvario que me agobia,
que maltrata el alma y a la envoltura diaria seudo eterna,
me envuelve como regalo mal concebido
que calcina la memoria y la esperanza,
cada tarde que pasa.


Jiguem

martes, octubre 07, 2008

Los dos años de vida…

Es curioso tener que escribir esto, pero me siento alegre por que este mes cumplo dos años escribiendo en este blog, contando historias que alguna vez viví y que también las recogí de muchas personas que sin querer, terminaron siendo parte de este espacio cibernético.

De veras mil gracias para todos ustedes, por su tiempo, por su paciencia, sus visitas, por aguantarme, por el pequeño y especial comentario que me dejan en cada post, por las cosas que nunca dije, por las que dije demás, por los escritos que no les gustó y me lo hicieron saber, por los que les gustó y terminaron leyendo todo, por ser parte de este mundo y por tantas cosas mas… Mil gracias por compartir y ser parte de esto.

Gracias…
Jiguem.