
La última vez que lloré,
lo hice pensando en aquella persona
que me movió el corazón,
y dejó una huella en mí.
Y lo digo con voz gruesa,
para poder dejar atrás el miedo
lo hice pensando en aquella persona
que me movió el corazón,
y dejó una huella en mí.
Y lo digo con voz gruesa,
para poder dejar atrás el miedo
al machismo abusivo y asolapado,
que habita en las paredes de cualquier cuerpo que hiere
y se mofa cada vez que lee o escucha,
una declaración como esta.
No sé cuando pero lo hice,
pero creo que fue cuando observaba
que habita en las paredes de cualquier cuerpo que hiere
y se mofa cada vez que lee o escucha,
una declaración como esta.
No sé cuando pero lo hice,
pero creo que fue cuando observaba
aquella ventana que daba a la vecina,
que jugaba con sus gustos y sus miedos,
y lo digo con la exactitud del matemático
que saca sus cálculos al medio de la tarde,
coincidiendo con la hora perfecta
de aquella conversación con el mentiroso.
Y este calvario que me agobia,
que maltrata el alma y a la envoltura diaria seudo eterna,
me envuelve como regalo mal concebido
que calcina la memoria y la esperanza,
cada tarde que pasa.
que jugaba con sus gustos y sus miedos,
y lo digo con la exactitud del matemático
que saca sus cálculos al medio de la tarde,
coincidiendo con la hora perfecta
de aquella conversación con el mentiroso.
Y este calvario que me agobia,
que maltrata el alma y a la envoltura diaria seudo eterna,
me envuelve como regalo mal concebido
que calcina la memoria y la esperanza,
cada tarde que pasa.
Jiguem