
Era un domingo por la noche y mi madre y yo estábamos viendo en la televisión una película algo interesante, en eso tocaron la puerta y cuando fui a ver, me di con la sorpresa que había llegado a la casa, mi hermana Jessy y su amiga Soledad, así se llamaba Soledad ¡¡¡que irónico¡¡¡ por que aún sigue sola y sin compromisos a pesar de sus tantos calendarios. Puedo decir que la conocía de tiempo, pero seguía siendo la típica señorita de su casa, con un pensar muy conservador sobre las cosas del amor y del matrimonio, algo antigua para este siglo adelantado medio alocado.
Recuerdo que yo había tenido una tarde deportiva y estaba en short y polo, y según mi madre, Soledad y mi hermana habían salido hacer compras, y que después de eso ellas pasarían por la casa a visitarnos. Me quedé conversando un momento en la sala con ellas. Fue un momento de pura diversión y risa por parte nuestra, siempre usando algunos temas que tocaba a propósito, sólo para que soledad se escandalizara, pues para ser sincero, yo estaba feliz atormentado su mente con cosas liberales. Ella solo me decía: ¡¡¡Que barbaridad¡¡¡ o en muchos casos, sólo se reía escondiendo su cara con sus manos y agachaba la cabeza toda escandalizada.
Después de haber conversado ya buen tiempo decidí pedir permiso para ducharme.
Bueno, ha llegado el momento de bañarme.... ¿no deseas pasarme el jabón por mi cuerpo o bañarte conmigo? - le ofrecí – ella toda colorada me miró afectada y se rió toda avergonzada.
Miré a mi hermana y a mi madre que se vacilaban, ellas disfrutaban con todas las cosas que le decía.
Voy a ducharme, insistí – en ese instante me levanté de la silla y sin decirle nada fui directo al baño, dispuesto a sacarme toda la mugre que tenía encima. Mi duchazo fue veloz; shampoo en la cabeza y jabón en el cuerpo, y salí de allí con la intención de seguir viendo la película que observábamos ese día. Salí de la ducha me fui a mi cuarto a ponerme ropa y se me vino a la cabeza hace una pequeña locura, antes que me la ponga.
¡¡¡Jessy¡¡¡ - grité a mi hermana por mi ventana
¡¡¡Qué¡¡¡ - me contestó
¡¡¡Ven, por favor urgente con Soledad a la puerta de la sala¡¡¡ - insistí
En segundos, Soledad y Jessy, salieron de la sala directo a la puerta de la misma, y a cierta distancia de la ventana de mi habitación.
¡¡¡Dime¡¡¡ - Dijo Jessy junto con ella.
En eso con un afán loco y extrovertido, me acerqué a la ventana, me despojé de mi toalla y les enseñé mi trasero y todo mi cuerpo las veces que quise, totalmente desnudo. Soledad dio un grito, puso una cara de espanto y escapó rumbo a la calle. Mi hermana se orinaba de la risa e iba detrás de ella para acompañarla, aun que, creo que también ella se había sorprendido de mi locura, pero no paraba de reírse. Pero muy dentro de ella, se reía por que sabía, que había sido mi cómplice, para hacerle sonrojar a soledad.
Desde ese día, mi querida amiga Soledad, no quiere venir a tomar un café en casa, por que me considera un loco y un pillo. Yo sólo espero volverla a ver y saludarla muy cariñosamente y con mucho respeto.... algún día.
Jiguem